3D + dibujo
Herramientas digitales acompañadas de trazos, anotaciones y recursos hechos a mano.
Una marca personal para una artista 3D que necesitaba traducir su forma de crear, su personalidad y su universo visual en una identidad reconocible, flexible y capaz de crecer con ella.
Joyce ya tenía una forma muy clara de crear: trabaja principalmente en 3D, pero se siente atraída por recursos más manuales, trazos dibujados, texturas pintadas y personajes con personalidad.
El reto no era inventar una estética desde cero, sino observar lo que ya estaba presente en su trabajo, encontrar patrones y traducirlos en una identidad que pudiera representarla como creativa.
La marca debía sentirse suficientemente profesional para acompañar su trabajo, pero sin perder esa parte curiosa, expresiva y experimental que forma parte de su manera de crear.
La exploración dejó ver varias constantes: una mezcla entre lo digital y lo artesanal, personajes simples y expresivos, referencias nostálgicas, fondos oscuros, acentos de color y una preferencia por composiciones con más personalidad que rigidez.
También aparecía una dualidad muy marcada entre las herramientas que utiliza —Blender, modelado y entornos digitales— y su gusto por el dibujo, los trazos a mano y las texturas que se sienten más pintadas que digitales.
Herramientas digitales acompañadas de trazos, anotaciones y recursos hechos a mano.
Una identidad que pudiera sentirse contemporánea sin perder una textura personal.
Personajes sencillos, referencias expresivas y una sensibilidad un poco inesperada.
Claridad suficiente para funcionar, sin convertir la marca en algo rígido.
Entre las referencias aparecía constantemente un elemento: los fantasmas. Joyce ya los había utilizado en dibujos y videos, y encajaban naturalmente con una forma de crear curiosa, juguetona, un poco misteriosa y con una sensibilidad nostálgica.
Por eso el fantasma terminó convirtiéndose en el símbolo central de la identidad.


No se trataba de inventar un personaje para la marca, sino de reconocer uno que ya pertenecía a su universo.
A partir del fantasma se construyó un isologo que integra el nombre Joy SilvART y refuerza la relación entre la persona, su trabajo y el universo visual de la marca.
El sistema debía funcionar en contenido, presentaciones y tutoriales, manteniendo suficiente flexibilidad para convivir con proyectos visualmente muy distintos.
La identidad se construyó sobre una base oscura acompañada de blanco y un rojo intenso como acento principal. El rojo aporta energía y carácter; el fondo oscuro funciona como lienzo para que el contenido visual destaque.
Como apoyo se definieron acentos en amarillo, azul, verde y violeta para tutoriales, presentaciones y contenido digital.
Poppins funciona como base por su legibilidad, limpieza y versatilidad. Cute Cat aporta una sensación más manual y juguetona para títulos, frases y detalles gráficos.
PoppinsEstructura
Cute CatPersonalidad
El Brand Book reúne las reglas de uso del isologo, paleta, tipografías y criterios visuales definidos para Joy SilvART.
El resultado es un sistema visual que no intenta definir cómo debe verse todo el trabajo de Joyce.
Funciona como una base reconocible desde la cual puede seguir experimentando: el fantasma actúa como firma, la paleta aporta consistencia y el resto del sistema puede adaptarse a distintos tipos de contenido sin perder el vínculo con su universo creativo.
La identidad acompaña su trabajo sin limitarlo.
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